martes, 14 de abril de 2015

Facciones del desespero: 5 poemas de Daniela Araujo

Hay en estos poemas de Daniela cierta desazón, cierto tedio y cierto cansancio que en la oscuridad de sus palabras refulgen como astros recién nacidos en una galaxia en la que a pesar de las constantes eclosiones de cuerpos celestes, la luz es negra y lo será siempre. Pero este cansancio, esta desazón y este tedio, son, paradójicamente, contrario a lo que podría pensarse por simple connotación, el mayor vigor, el mayor impulso de estos versos. En mi concepto, estas condiciones reflejan una juventud poética, que si bien está encarnada en el desánimo, en la nostalgia y en el cansancio de una niña vieja y constreñida, es novísima, por no decir inédita en el panorama poético de nuestra ciudad. 

El tratamiento del desespero en los poemas de Daniela es como una aguja en la herida, como una camisa ungida de vinagre sobre un cuerpo que acaba de ser azotado y malherido. Dentro de su lenguaje simple se crean las imágenes más expresivas, se dibujan un sinnúmero de facciones de un solo sentimiento: el desespero. Como una gota de agua que cae sobre la coronilla para remojar el cráneo hasta partirlo (a manera de una antigua tortura china), estos poemas torturan a la vez que deleitan, nos hablan como nos hablan los muertos: en sueños y para atemorizarnos, y nos recuerdan que, contrario a lo que preferimos pensar casi siempre, la vida no es eso que queremos, sino algo mas complejo, más tortuoso, menos completo. He aquí, pues, una voz interesantísima:

***

Aún conserva en su bolsillo el poema,
ese trozo de papel
manchado con semen
untado de besos,
bañado en sudores,
lo guarda como un tesoro escondido.

Y mientras le tira piedras a los pájaros
me llama aventurera
buscatesoros
descubremisterios,
quiere que vaya de regreso
a la cueva secreta del amor
y escriba nuevos versos,
pero el papel arrugado
se ha ido desprendiendo de sí mismo
ya casi hecho polvo
no permite otra palabra.

***

Sin remedio

Es la hora de los desesperados, 
de los pensamientos de turno,
de los pájaros feroces 
que apilan sus huesos en mis grietas
con un ritmo negro.
Los pasos se aceleran  
y hay un gusto a sangre en la boca.
No pasa nada, lo siento todo
y mi tiempo se evapora en la angustia 
mientras algo dentro de mí me roba el paisaje 
y mengua mi lánguido coraje 
¿de qué me muero? Corro
Todos bailan su coreografía invariable 
y yo me muero,
y yo corro
¿Para qué tanta vida, señor? 
Los movimientos se resisten,
me resisto a los gritos
es el tiempo de los desesperados.
Me sumerjo en el caos variopinto de la ciudad,
me detengo, remolinos de cuerpos,
es otro mi ritmo
olores, voces,
es mía la ceguera del sordo,
no pasa nada,
claridad callada,
se me rompió la luz,
estoy a contraluz, a claroscuro,
suspendida,
mordida hasta los huesos.
Y las ganas de fumar, de llorar, 
de romper algo, de romperme a mí.
Pero sí, pero no, pero sí, pero no. No sé.
Estoy embotada
embolatada
embotellada
ahogada en sangre negra.
Atravieso el túnel de la noche
y me deslizo calle abajo
cayéndome, callándome
y los diablos me observan,
en secreto consejo debaten la sentencia 
y la ejecución es inmediata.
Me detengo. Me detienen. 
¿Y el aire? ¿Dónde está el aire? 
Las luces son una vaga masa de colores insoportables. 
una hoja se cayó.
Alguien juega con mi existencia
y celebra mis miedos.
La lluvia cae, 
el mundo habla en otro idioma
¿Qué dirá? 
Inquietud. Desazón. 
Entre las ganas y la acción hay segundos. Me ahogo. 
Más fantasmas, más angustias, otro miedo. 
No hay salida. No hay remedio.
Algo me prende del cuello 
y en el otro extremo se parece a la muerte. 
Nada es cercano,
El tiempo es infinito, se acorta, se eterniza.
Me canso. Me aterro.

***

Adiós a los poetas muertos
con sus voces pervertidas,
con sus miserias embalsamadas
y sus dientes cosechándose en los campos de guerra.
Adiós a los poetas muertos
que no supieron qué decir.
Adiós a los adioses rotos
y adiós a la caverna,
a la angustiosa sombra de las palabras necias
adiós.

Y sin embargo,
haremos un altar
¿Cierto, Rodríguez?
Haremos un altar
a los hombres y mujeres de encías sangrantes
sólo por placer,
por ver cómo se estiran las lenguas rabiosas
de aquellos sacos de huesos
que nunca aprendieron a hablar.

Bienvenidos los delitos
de los cadáveres insepultos
bienvenido el banquete
y los platos repletos de carnes descompuestas

¡Me pido las vísceras!

***

Si los amores atorados pudieran tranquilamente vomitarse en los baños de los bares cada viernes… Si estuviera permitido
Si yo viviera aún. Si por lo menos respirara.
Si por lo menos respirara.
Si por lo menos respirara, tal vez no estaría obligada a perseguir tu olor, nariz en mano, ni inventarme lutos con tal de confirmar tu ausencia en cementerios.
Ahora sé cómo eras de aire, de no-mío, de algodón, de hojita en blanco.
Perdón por estas formas de ponerme de metal, de homologarme, clavo oxidado botado en la calle que se incrusta sin querer en un zapato y que le cambia la ruta de repente.
Perdón por este modo cruel y empecinado de soñar así, tan al contrario.
Ya fue, ya está, dirás. Pero me ahogo.
Y balbuceo tanto que me muero de boca, de gritos hechos trizas de ver mirarme tanto. Me siento deportada, excluida, exiliada. Asaltado por paredes, por aromas secos, por las fragancias de hoy despegadas de los colores. Todas mis hambres alcanzan en un plato, mis palabras en un adiós del panadero y toda la música desaparece como si te la hubieras llevado pegada a la espalda.

***

En estos días, calladitos como nunca antes en febrero, pensé en vos, te puse acá junto a los libros y creí en tu piel como en esa palabra que salva al verso, que lo brilla. Quise tenerte y quiero, y te anuncio, y tengo el mundo en mis manos por un año. Quise que estuvieras, hoy, ayer, anoche, y me mancho las manos de tu fiebre, de tu mirada en el café, de tu sonrisa. Por eso, y por más, te convoco a una jornada juntos que se extienda más allá de la noche y de sus puticas luces artificiales. ¿Nos vamos a la mierda?

*** 

Daniela Fernanda Araujo nació en San Juan de Pasto, Nariño en 1995. Es estudiante de psicología de la Universidad de Antioquia. En 2011 fue premiada por La fundación Cultural Musurunakuna, en el XX Concurso de Poesía Inédita Homenaje a Alberto Quijano G; con el primer Primer Puesto en la categoría Juvenil.  


martes, 7 de abril de 2015

Siete poemas musicalizados

Ya he dedicado otros posts a señalar la delgada línea  que desde tiempos antiguos ha separado (si no contraviene este vocablo la esencia de ambas artes) a la música de la poesía; por ello, quiero dedicar esta nueva entrada a algunas piezas de la música popular que tienen su origen en la palabra escrita.

Sin mas preámbulos, escuchemos:

Boda negra
(Carlos Borges)

La autoría de este poema fue dudosa hasta que su propio autor, el poeta venezolano Carlos Borges, la reconociera mediante comunicado público, después de la muerte del poeta y músico colombiano Julio Flórez, a quien se le atribuyó en vida la paternidad del texto; quizá por su costumbre de incluir la canción dentro del repertorio de sus recitales. El mismo poema figuró, en vida de Julio Flórez, en una de las ediciones de sus obras.

Como homenaje a mi madre, por quien oí por vez primera este famoso bolero, incluyo en este post la interpretación hecha por la artista mexicana Ana Gabriel, de la cual mi madre disfruta mucho.




Boda negra

Oye la historia que contóme un día
el viejo enterrador de la comarca:
- Era un amante a quien por suerte impía
su dulce bien le arrebató la Parca.

Todas las noches iba al cementerio
a visitar la tumba de la hermosa;
la gente murmuraba con misterio:
"es un muerto escapado de la fosa".

En una noche horrenda hizo pedazos
el mármol de la tumba abandonada,
cavó la tierra y se llevó en sus brazos
el rígido esqueleto de su amada.

Y allá, en su triste habitación sombría,
de un cirio fúnebre a la llama incierta
sentó a su lado la osamenta fría,
y celebró sus bodas con la muerta.

La horrible boca la cubrió de besos,
el yerto cráneo coronó de flores,
ató con cintas sus desnudos huesos,
y le contó sonriendo sus amores.

Llevó la novia al tálamo mullido,
se acostó junto a ella enamorado,
y para siempre se quedó dormido
al esqueleto rígido abrazado.


***


Penas y alegrías del amor
(Rafael de León)


Penas y alegrías del amor

A José González Marín


Mira cómo se me pone
la piel cuando te recuerdo.

Por la garganta me sube
un río de sangre fresco
de la herida que atraviesa
de parte a parte mi cuerpo.
Tengo clavos en las manos
y cuchillos en los dedos
y en mi sien una corona
hecha de alfileres negros.

Mira cómo se me pone
la piel ca vez que me acuerdo
que soy un hombre casao
y sin embargo, te quiero.

Entre tu casa y mi casa
hay un muro de silencio,
de ortigas y de chumberas,
de cal, de arena, de viento,
de madreselvas oscuras
y de vidrios en acecho.
Un muro para que nunca
lo pueda saltar el pueblo
que anda rondando la llave
que guarda nuestro secreto.
¡Y yo sé bien que me quieres!
¡Y tú sabes que te quiero!
Y lo sabemos los dos
y nadie puede saberlo.

¡Ay, pena, penita, pena
de nuestro amor en silencio!
¡Ay, qué alegría, alegría,
quererte como te quiero!

Cuando por la noche a solas
me quedo con tu recuerdo
derribaría la pared
que separa nuestro sueño,
rompería con mis manos
de tu cancela los hierros,
con tal de verme a tu vera,
tormento de mis tormentos,
y te estaría besando
hasta quitarte el aliento.
Y luego, qué se me daba
quedarme en tus brazos muerto.

¡Ay, qué alegría y qué pena
quererte como te quiero!

Nuestro amor es agonía,
luto, angustia, llanto, miedo,
muerte, pena, sangre, vida,
luna, rosa, sol y viento.
Es morirse a cada paso
y seguir viviendo luego
con una espada de punta
siempre pendiente del techo.

Salgo de mi casa al campo
sólo con tu pensamiento,
para acariciar a solas
la tela de aquel pañuelo
que se te cayó un domingo
cuando venías del pueblo
y que no te he dicho nunca,
mi vida, que yo lo tengo.
Y lo estrujo entre mis manos
lo mismo que un limón nuevo,
y miro tus iniciales
y las repito en silencio
para que ni el campo sepa
lo que yo te estoy queriendo.

Ayer, en la Plaza Nueva,
—vida, no vuelvas a hacerlo—
te vi besar a mi niño,
a mi niño el más pequeño,
y cómo lo besarías
—¡ay, Virgen de los Remedios!—
que fue la primera vez
que a mí me distes un beso.
Llegué corriendo a mi casa,
alcé mi niño del suelo
y sin que nadie me viera,
como un ladrón en acecho,
en su cara de amapola
mordió mi boca tu beso.

¡Ay, qué alegría y qué pena
quererte como te quiero!

Mira, pase lo que pase,
aunque se hunda el firmamento,
aunque tu nombre y el mío
lo pisoteen por el suelo,
y aunque la tierra se abra
y aun cuando lo sepa el pueblo
y ponga nuestra bandera
de amor a los cuatro vientos,
sígueme queriendo así,
tormento de mis tormentos.

¡Ay, qué alegría y qué pena
quererte como te quiero!

***

C'est emocore
(Raoul Hausmann)


Frente a algo como esto, poco o nada qué decir: poesía fonética dadaista, musicalizada, por supuesto.



***

Poema 1
(Pablo Neruda)


El poema número 1 de Veinte poemas de amor y una canción desesperada, cantado por Víctor Heredia, tomando el título el primer verso del mismo: Cuerpo de mujer.



 1




Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos, 

te pareces al mundo en tu actitud de entrega. 

Mi cuerpo de labriego salvaje te socava 

y hace saltar el hijo del fondo de la tierra. 

Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros 
y en mí la noche entraba su invasión poderosa. 
Para sobrevivirme te forjé como un arma, 
como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda. 

Pero cae la hora de la venganza, y te amo. 
Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme. 
Ah los vasos del pecho! Ah los ojos de ausencia! 
Ah las rosas del pubis! Ah tu voz lenta y triste! 

Cuerpo de mujer mía, persistiré en tu gracia. 
Mi sed, mi ansia sin límite, mi camino indeciso! 
Oscuros cauces donde la sed eterna sigue, 
y la fatiga sigue, y el dolor infinito.

***

Estos poemas
(Ángel González)


Magnífica interpretación de quizá uno de los poemas mas bellos de Ángel González, incluida en un disco tributo en el que también se encuentran poemas en la voz del autor. 



    ESTOS POEMAS

Estos poemas los desencadenaste tú,
como se desencadena el viento,
sin saber hacia dónde ni por qué.
Son dones del azar o del destino,
que a veces
la soledad arremolina o barre;
nada más que palabras que se encuentran,
que se atraen y se juntan
irremediablemente,
y hacen un ruido melodioso o triste,
lo mismo que dos cuerpos que se aman.

***

Vencidos
(León Felipe)


Vencidos

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar.

Y ahora ociosa y abollada va en el rucio la armadura,
y va ocioso el caballero, sin peto y sin espaldar,
va cargado de amargura,
que allá encontró sepultura
su amoroso batallar.
Va cargado de amargura,
que allá «quedó su ventura»
en la playa de Barcino, frente al mar.

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar.
Va cargado de amargura,
va, vencido, el caballero de retorno a su lugar.

¡Cuántas veces, Don Quijote, por esa misma llanura,
en horas de desaliento así te miro pasar!
¡Y cuántas veces te grito: Hazme un sitio en tu montura
y llévame a tu lugar;
hazme un sitio en tu montura,
caballero derrotado, hazme un sitio en tu montura
que yo también voy cargado
de amargura
y no puedo batallar!

Ponme a la grupa contigo,
caballero del honor,
ponme a la grupa contigo,
y llévame a ser contigo
pastor.

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura

de Don Quijote pasar...

***

Balada de la loca alegría
(Porfirio Barba-Jacob)


Simplemente uno de mis poemas favoritos.



Balada de la Loca Alegría 


Mi vaso lleno -el vino del Anáhuac-
mi esfuerzo vano -estéril mi pasión-
soy un perdido -soy un marihuano-
a beber -a danzar al son de mi canción...

Ciñe el tirso oloroso, tañe el jocundo címbalo.
Una bacante loca y un sátiro afrentoso
conjuntan en mi sangre su frenesí amoroso.

Atenas brilla, piensa y esculpe Praxiteles,
y la gracia encadena con rosas la pasión.
¡Ah de la vida parva, que no nos da sus mieles
sino con cierto ritmo y en cierta proporción!

Danzad al soplo de Dionisos que embriaga el corazón...

La Muerte viene, todo será polvo
bajo su imperio: ¡polvo de Pericles,
polvo de Codro, polvo de Cimón!

Mi vaso lleno -el vino del Anáhuac-
mi esfuerzo vano -estéril mi pasión-
soy un perdido -soy un marihuano-
a beber -a danzar al son de mi canción...

De Hispania fructuosa, de Galia deleitable,
de Numidia ardorosa, y de toda la rosa
de los vientos que beben las águilas romanas,
venid, puras doncellas y ávidas cortesanas.

Danzad en delitosos, lúbricos episodios,
con los esclavos nubios, con los marinos rodios.
Flaminio, de cabellos de amaranto,
busca para Heliogábalo en las termas
varones de placer... Alzad el canto,
reíd, danzad en báquica alegría,
y haced brotar la sangre que embriaga el corazón.

La Muerte viene, todo será polvo:
¡polvo de Augusto, polvo de Lucrecio,
polvo de Ovidio, polvo de Nerón!

Mi vaso lleno -el vino del Anáhuac-
mi esfuerzo vano -estéril mi pasión-
soy un perdido -soy un marihuano-
a beber -a danzar al son de mi canción...

Aldeanas del Cauca con olor de azucena;
montañesas de Antioquia, con dulzor de colmena;
infantinas de Lima, unciosas y augurales,
y princesas de México, que es como la alacena
familiar que resguarda los más dulces panales;
y mozuelos de Cuba, lánguidos, sensuales,
ardorosos, baldíos,
cual fantasmas que cruzan por unos sueños míos;
mozuelos de la grata Cuscatlán -¡oh ambrosía!-
y mozuelos de Honduras,
donde hay alondras ciegas por las selvas oscuras;
entrad en la danza, en el feliz torbellino:
reíd, jugad al son de mi canción:
la piña y la guanábana aroman el camino
y un vino de palmeras aduerme el corazón.

La Muerte viene, todo será polvo:
¡polvo de Hidalgo, polvo de Bolívar,
polvo en la urna, y rota ya la urna,
polvo en la ceguedad del aquilón!

Mi vaso lleno -el vino del Anáhuac-
mi esfuerzo vano -estéril mi pasión-
soy un perdido -soy un marihuano-
a beber -a danzar al son de mi canción...

La noche es bella en su embriaguez de mieles,
la tierra es grata en su cendal de brumas;
vivir es dulce, con dulzor de trinos;
canta el amor, espigan los donceles,
se puebla el mundo, se urden los destinos...

¡Que el jugo de las viñas me alivie el corazón!

A beber, a danzar en raudos torbellinos,
vano el esfuerzo, inútil la ilusión...

***
Sobre los poetas:


Carlos Borges Requena fue un sacerdote jesuíta y poeta venezolano, nacido en Caracas el 22 de noviembre de 1867 y fallecido en Maracay, estado Aragua, el 21 de octubre de 1932. Fue un connotado escritor y orador, lo que lo hizo llegar a ser secretario de Cipriano Castro y luego, vencidas sus resistencias (y reticencias) al poder de Juan Vicente Gómez, actuar oficialmente como Capellán del Ejército del “Benemérito”, desde 1919 y hasta su muerte. Por la brillantez de su oratoria, “El Bagre” le encomendó varios discursos, entre los que resalta el pronunciado el 5 de julio de 1921, fecha escogida para inaugurar la casa natal del Libertador recién restaurada con motivo de la celebración del centenario de la batalla de Carabobo.


Su vida transcurrió en un pugna permanente entre su sensualidad, que se manifestaba tan descarnadamente en sus poemas, y su fervor religioso expresado con igual intensidad desde el trabajo pastoral. Fue un hombre moderno que lidió como pudo con las restricciones impuestas por su época y su condición sacerdotal, asumiendo con entereza la ambigüedad de sentimientos y posturas públicas que se impuso a sí mismo.

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Rafael de León y Arias de Saavedra, VIII marqués del Valle de la Reina, VII marqués del Moscoso y IX conde de Gómara (Sevilla, 6 de febrero de 1908 - Madrid, 9 de diciembre de 1982), fue un poeta español de la Generación del 27 y autor de letras para copla, faceta esta última en la que se hizo famoso por haber formando parte del trío Quintero, León y Quiroga. Fue el letrista de algunas de las más célebres canciones populares españolas del siglo XX, como Tatuaje, Ojos verdes, A ciegas, A la lima y al limón ¡Ay pena, penita, pena!, María de la O, Con divisa verde y oro.

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Raoul Hausmann (12 de julio de 1886 - 1 de febrero de 1971) fue un artista y escritor austríaco. Con el seudónimo Der Dadasophe ejerció un destacado papel como dadaísta creando collages experimentales, poesía sonora y realizando críticas institucionales en Alemania durante los años transcurridos entre las dos guerras mundiales.



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Pablo Neruda, seudónimo de Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto (Parral, Región del Maule, 12 de julio de 1904 – Santiago, Región Metropolitana de Santiago, 23 de septiembre de 1973), fue un poeta chileno, considerado entre los mejores y más influyentes artistas de su siglo; «el más grande poeta del siglo XX en cualquier idioma», según Gabriel García Márquez. Entre sus múltiples reconocimientos, destacan el Premio Nobel de Literatura en 1971 y un Doctorado Honoris Causa por la Universidad de Oxford. «Ningún poeta del hemisferio occidental de nuestro siglo admite comparación con él», ha escrito el crítico literario Harold Bloom, quien lo considera uno de los veintiséis autores centrales del canon de la literatura occidental de todos los tiempos.3 Además, fue un destacado activista político, senador, miembro del Comité Central del Partido Comunista, precandidato a la presidencia de su país y embajador en Francia.


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Ángel González Muñiz (Oviedo, 6 de septiembre de 1925 – Madrid, 12 de enero de 2008) fue un poeta español. Su infancia se vio fuertemente marcada por la muerte de su padre, fallecido cuando apenas tenía dieciocho meses de edad. La descomposición del seno familiar continuó durante la Guerra Civil Española, cuando su hermano Manolo fue asesinado por el bando franquista en 1936. Posteriormente su hermano Pedro se exilió por sus actividades republicanas y su hermana Maruja no pudo ejercer como maestra por el mismo motivo. En 1943 enfermó de tuberculosis, por lo que inició un lento proceso de recuperación en Páramo del Sil, donde se aficionó a leer poesía y empezó a escribirla él mismo. Tres años más tarde se halló ya por fin recuperado, aunque siempre arrastraría una insuficiencia respiratoria que al cabo le produciría la muerte, y decidió estudiar derecho en la Universidad de Oviedo; en 1950 se trasladó a Madrid para estudiar en la Escuela Oficial de Periodismo. El poeta Luis García Montero publicó en 2009 Mañana no será lo que Dios Quiera, donde con un lenguaje poético y emocionado cuenta estos primeros años de la vida de Ángel González. Cuatro años después, en 1954, González opositó para Técnico de Administración Civil del Ministerio de Obras Públicas e ingresó en el Cuerpo Técnico; le destinaron a Sevilla, pero en 1955 pidió una excedencia y marchó a Barcelona durante un periodo en el que ejerció como corrector de estilo de algunas editoriales, entablando amistad con el círculo de poetas de Barcelona, formado por Carlos Barral, Jaime Gil de Biedma y José Agustín Goytisolo; en 1956 publicó su primer libro, Áspero mundo, fruto de su experiencia como hijo de la guerra; con él obtuvo un accésit del Premio Adonais. Volvió a Madrid para trabajar de nuevo en la Administración Pública y conoció al grupo madrileño de escritores de su generación, Juan García Hortelano, Gabriel Celaya, Caballero Bonald y algunos poetas más.

Tras su segundo libro, Sin esperanza, con convencimiento (1961), Ángel González pasó a ser adscrito al grupo de poetas conocido como Generación del 50 o Generación de medio siglo. En 1962 fue galardonado en Colliure con el Premio Antonio Machado por su libro Grado elemental.

El año 1970 fue invitado a dar conferencias a la Universidad de Nuevo México en Albuquerque y luego extendieron su invitación para que enseñara durante un semestre; fijó su residencia en Estados Unidos y en 1973 pasó por las Universidades de Utah, Maryland y Texas bajo la misma condición de profesor invitado, regresando en 1974 a la Universidad de Nuevo México en Albuquerque como fijo de Literatura Española Contemporánea, cargo en que se jubiló en 1993. En 1979 viajó a Cuba para formar parte del jurado del Premio Casa de las Américas de Poesía. Ese mismo año conoció a Susana Rivera, con la que se casó en 1993. Tras su jubilación siguió residiendo en Nuevo México aunque a partir de 2006 las visitas a España eran cada vez más reiteradas.

En 1985 le concedieron el Premio Príncipe de Asturias de las Letras y en 1991 el Premio Internacional Salerno de Poesía. En enero de 1996 fue elegido miembro de la Real Academia Española en el sillón "P" sustituyendo al escritor Julio Caro Baroja. El mismo año, además, obtuvo el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. En 2001 obtuvo el Premio Julián Besteiro de las Artes y las Letras. En 2004 se convirtió en el primer ganador del Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca.

Su obra es una mezcla de intimismo y poesía social, con un particular y característico toque irónico, y trata asuntos cotidianos con un lenguaje coloquial y urbano, nada neopopularista ni localista. El paso del tiempo y la temática amorosa y cívica son las tres obsesiones que se repiten a lo largo y ancho de sus poemas, de regusto melancólico pero optimistas. Su lenguaje es siempre puro, accesible y transparente; se destila en él un fondo ético de digna y humana fraternidad, que oscila entre la solidaridad y la libertad, al igual que el de otros colegas generacionales como José Ángel Valente, Jaime Gil de Biedma, Carlos Barral, José Agustín Goytisolo y José Manuel Caballero Bonald.

González colaboró con los cantautores Pedro Ávila en el disco "Acariciado mundo" (12 poemas de Ángel González, 1987) y Pedro Guerra en el libro-disco La palabra en el aire (2003) y también con el tenor Joaquín Pixán, el pianista Alejandro Zabala y el acordeonista Salvador Parada en el álbum Voz que soledad sonando (2004).

La madrugada del 12 de enero de 2008 falleció el poeta, a los 82 años, en Madrid, a causa de la insuficiencia respiratoria crónica que padecía.

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Felipe Camino Galicia de la Rosa, conocido como León Felipe (Tábara, Zamora, 11 de abril de 1884 - Ciudad de México, 18 de septiembre de 1968), fue un poeta español. Nacido en una familia acomodada, su padre fue notario. Tras licenciarse como farmacéutico, León Felipe inició una vida llena de peripecias, empezando por la regencia de varias farmacias en pueblos de España y recorriendo a la vez el país como cómico de una compañía de teatro.

Permaneció tres años en la cárcel, convicto de desfalco y contrajo un matrimonio fracasado con la peruana Irene Lambarri, residiendo con ella en Barcelona. Su vida bohemia le sumió en una situación económicamente complicada hacia 1919, cuando iniciaba su obra poética en Madrid.

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Porfirio Barba-Jacob (Santa Rosa de Osos, 29 de julio de 1883 - Ciudad de México, 14 de enero de 1942) fue uno de los seudónimos del poeta colombiano Miguel Ángel Osorio Benítez. Barba Jacob fue abiertamente homosexual. Hijo de Antonio María Osorio y Pastora Benítez, se crió con sus abuelos en Angostura y en 1895 inició su peregrinaje, que lo llevó por varias ciudades del país y, a partir de 1907, a América Central y a Estados Unidos.

Fundó en Bogotá, hacía 1902, el periódico literario El Cancionero Antioqueño, que dirigió como Marín Jiménez. Su primera novela, Virginia, fue incautada por "inmoral" por el alcalde de su pueblo natal y se perdió. Entre 1906-1907, en Barranquilla, escribió sus primeros poemas, que hicieron parte de Campiña Florida (1907), donde apareció su más conocido poema, Canción de la vida profunda. Fue en Barranquilla donde adoptó el sobrenombre de Ricardo Arenales, que usó hasta 1922, cuando en Guatemala lo cambió por Porfirio Barba-Jacob, que conservó hasta su muerte.
La razón de cambiar su nombre por el original y enigmático Porfirio Barba Jacob se debió a problemas judiciales ocasionados por un homónimo de Ricardo Arenales.

Su vida fue un continuo y desgarrado peregrinaje por diversos países de América. Estuvo radicado en Guatemala, Honduras, Costa Rica, El Salvador, Cuba, Perú y México, colaborando con toda suerte de publicaciones literarias y políticas. Contradictorio, siempre propenso al escándalo, enriqueció la leyenda sobre su extravagante persona con una producción poética peculiar. Su espíritu errabundo, lleno de pasión y de nostalgia, formó parte esencial de su obra, signada además por la angustia y la sensualidad.


Lírico como ninguno, dice de él Nicolás Bayona Posada que poseyó el arte maravilloso de unir a la música de las estrofas una embriagadora melodía de pensamientos originales y alucinantes. Murió en 1942 de tuberculosis en la Ciudad de México. Cuatro años después de su fallecimiento, el gobierno colombiano en el año de 1946, trasladó sus restos a la república de Colombia.


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Sobre los intérpretes:

María Guadalupe Araujo Yong (Guamúchil, Sinaloa; 10 de diciembre de 1955) es una cantautora mexicana conocida artísticamente como Ana Gabriel.





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Mario Álvarez Quiroga. Nacido en Santiago del Estero, desde su adolescencia la música marcó el rumbo a su vida, participando en grupos de rock, cumbia y folclore se aventura a los veinte años a venir solo a la ciudad de Buenos Aires, donde definitivamente proyecta su carrera musical. Los primeros años fueron duros y decide abocarse al arte desde la madera como escultor, recorriendo todo el país, incluso Paraguay, Chile y Brasil mostrando sus tallas y esculturas; pero siempre con la música como estandarte. A fines de los 80 Integró el grupo "Los Carabajal". En 1995, graba su primer CD, y al año siguiente participa por primera vez y gana el premio "Consagración" en el Festival Nacional De Cosquín, de allí giras por todo el interior del país y grabaciones de artistas colegas como, Los Nocheros, Soledad, Horacio Guarany entre otros. Sus obras son grabadas en España, Colombia, Venezuela y Ecuador; sus discos editados en Panamá, Chile, Uruguay y Perú. En 1998 viaja a Colombia donde su álbum es disco de "Oro" con más de 20.000 unidades vendidas.


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Pumuky es una banda de indie pop española originaria de Icod de los Vinos (Tenerife, Islas Canarias) fundada por Jaír Ramírez en el año 2003, al que se le unirían con el tiempo su hermano Noé y otros músicos amigos; en la actualidad completan la formación Adán Zeus Y Daniel Benavides.


Desde 2009 publican para Jabalina Música, uno de los sellos más longevos de la escena independiente española, con base en Madrid desde 1993, y casa de bandas como Klaus & Kinski, Parade, o anteriormente Polar. El nombre de la formación coincide con un personaje animado infantil popularizado por una serie de TV alemana, y con una canción de El niño gusano, mítica banda indie de los 90.


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Víctor Heredia (Buenos Aires, 24 de enero de 1947) es un destacado cantautor argentino. Como autor y compositor, ha ganado el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar en cuatro ocasiones: en la competición internacional en 1997, 2001 y 2009, y la folclórica en 2004.

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Pedro Manuel Guerra Mansito, conocido como Pedro Guerra (Güímar, Tenerife, 2 de junio de 1966) es un cantautor español. Con 16 años comienza sus actuaciones públicas en diferentes fiestas populares de IslaS Canarias. Su primera actuación de importancia tuvo lugar en las fiestas patronales de Güímar junto con otros grupos canarios importantes como Taburiente y Los Sabandeños, y el cantautor Luis Eduardo Aute. Ya desde esta época contará con la colaboración ocasional del teclista Luis Fernández.

A los 18 de años de edad se muda a la ciudad universitaria de La Laguna, donde se incorpora a su vida musical. Allí conoce a muchos otros cantautores entre los que se encuentran Andrés Molina, Rogelio Botanz y Marisa Delgado. Es precisamente junto a estos tres músicos con los que Pedro Guerra forma Taller Canario de Canción en 1985. Marisa abandonaría el grupo un año después quedando el trío que es más conocido.

La primera experiencia discográfica de Pedro Guerra tiene lugar en 1985, gracias a una iniciativa del Gobierno de Canarias y del Centro de la Cultura Popular Canaria. Participa en los temas Entre nieblas, Acuérdate de mí, Cathaysa y Endecha del álbum Nueva Canción Canaria editado por estas dos instituciones. Pedro Guerra, en aquel entonces conocido como Pedro Manuel, se convertirá en uno de los mayores referentes de la nueva generación de Nueva Canción Canaria, caracterizada por una fuerte reivindicación social, y por el uso de sonoridades del folclore canario, fusionadas con música moderna, música latina y música norteafricana.

Discografía:

Recopilaciones

Nueva Canción Canaria (1985), Contaminados (2005).

Taller Canario

Trapera (1987), Identidad (1988), A por todas (1989), Rap a duras penas (1991).

En solitario

Golosinas (1995), Tan cerca de mí (1997), BSO de Mararía (1998)
Raíz (1998), Ofrenda (2001), Hijas de Eva (2002), La Palabra en el aire (2003), Bolsillos (2004), Vidas (2008), Alma mía (2009), Contigo en la distancia (2010), El mono espabilado (2011), 30 Años (2013).


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Joan Manuel Serrat Teresa (Barcelona, 27 de diciembre de 1943) es un cantautor, compositor, intérprete, actor, escritor, poeta y músico español. Se trata de la figura más destacada de la canción moderna tanto en lengua castellana como catalana.


Su obra tiene influencias de otros poetas, como Mario Benedetti, Antonio Machado, Miguel Hernández, Rafael Alberti, Federico García Lorca, Pablo Neruda y León Felipe entre otros; así como de diversos géneros, como el folklore catalán, la copla española, el tango, el bolero y del cancionero popular de Latinoamérica, pues ha versionado canciones de Violeta Parra y de Víctor Jara. Es uno de los pioneros de lo que se dio en llamar la Nova Cançó catalana. Joan Manuel Serrat es conocido también con los sobrenombres de El noi del Poble-sec (‘el chico de Pueblo Seco’, su barrio natal) y el Nano en Argentina. Ha sido reconocido con siete doctorados Honoris Causa por su contribución a la música y literatura española, entre otros importantes galardones.

sábado, 4 de abril de 2015

El deseo florece como un árbol de invocaciones: siete poemas de Sebastián Rúa

Entrar en el mundo con ojos nuevos, escrutar aquello que nos circunda para hallar la respuesta a una pregunta cuyo signo desconocemos y encallar la mirada en un cuerpo en que el deseo florece como un árbol de invocaciones y se ramifica para ofrendar su sombra a los amantes omnipresentes. Ser el todo en la contemplación de lo amado y uno en comunión con el mundo. Deseo y exploración se respira en estos poemas de Sebastián Rúa, un joven poeta que inicia su tanteo de lo poético con la candidez y el arrojo de aquellos que un día deciden volver su cara hacia tan magnífico misterio.

Cercanía

Estoy más cerca
de lo que crees,
todas estas montañas,
ríos, océanos y mares
son la extensión
de mi cuerpo.
Este deseo
trasciende distancia.
Mi amor,
todo este amor
trasciende figura.
Estoy cerca
no me extrañes.
Soy ese viento que
te despeina los cabellos
mientras miras las estrellas
pensando en mí.

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Despojo

Uno tiene noches en las que quiere deshacerse de sí mismo
exiliarse del cuerpo e irse cautelosamente  
por entre la propia piel erizada
Como queriendo escaparse del cuerpo
noches en las uno no quiere saberse tan solo

No quiero, no, volver a tener que abrazar una ausencia.

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Al joven

Él, jovencito
es casi inocente,
sino fuese por 
su cuerpo tachado,
por sus perforaciones
sería un puberto 
apenas.

Su actitud dicta rebeldía,
el jovencito
tiene sueños mágicos,
aún, su carne es blanda,
sus quejidos son iguales
a sus gemidos,
no sé si llora alegre
o si ríe melancólico.

Él, jovencito
peca por atrevido 
y disfruta por atractivo.

Él, jovencito
guarda una risita coqueta
en su sexo.

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Crono-Lógica

Una gota de tiempo
Un segundo pensado
Horas reales
Esperanzas matutinas
Días esperan
Semanas insisten
Meses desconfío
Años ausentes
Décadas incineradas
Siglos apretujados

 ¿Acaso no lo entiendes?
Son terribles
los milenios en que no llegas

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Hoy tengo sabor a ti

Hoy tengo sabor a ti
mi boca es un mar de abundantes sensaciones
cada gota salina tiene en su reflejo tu nombre
hoy tengo sabor a ti
desperté con un bailarín líquido sobre mi lengua
él recorre con sus estilizados pasos toda mi boca,
llega a la garganta y salta alto como gas, 
tan alto que no sólo te degusto 
sino también estás infestando detrás de mi nariz
Y hoy puedo tener más que sabor a ti.
Tienes aroma a nube 
nube, tienes aroma común a mis sueños
Hoy tengo olor a ti 
consigo deja-vu inhalando cada uno de mis sueños.
Como un suspiro rodeas mi rostro
salivo suficiente para ahogarte en un abismo
¿Piensas salir de mí?
Diría que sí, pero hoy no
Hoy tengo sabor y olor a ti.

***

Tenerle

Tenerle es siquiera un beso
sólo una oportunidad, un deseo.
Tenerle es a usted besarle
sin poder apretar 
sus labios entre mis dientes. 
Tenerle será por mucho 
una mala estrategia 
una guerra perdida
otra historia olvidada.

Demasiado es tenerle
en la punta de la lengua 
gritando en mi paladar 
memoria de mi boca
cuando su figura bese, 
llevarle es pensar en usted, 
no hace falta que me escuche.

Tenerle es por poco
un sueño mil veces repetido,
algo que se tiene en exceso
y sin embargo 
siempre ha estado ausente. 
Tenerle es por limitación su presencia
es usted el que viene y me visita,
aunque sea yo 
el que duerme sobre sus sábanas
se abriga en sus cobijas
y se calienta en su cuerpo.

No quiero que me lleve
como amuleto 
de suerte o maldición 
sólo le pido,
ser yo, aunque lejos,
su compañía. 

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Elegía al eterno enamorado

Leo en sus palabras un corazón
al que le cabe media humanidad.
Suspira usted todos los días
con dolor o ánimo pero por amor.
Su estómago es el eterno sin fin
el vacío, la cueva donde aguardan miles de hombres.
Por defecto la mirada suya se entrega pasional
y sus labios gruesos sonríen y besan.
Tiene usted a los demás por amor mil excusas
no importa el nombre,
no podría simplemente usted pasar un largo día
sin sentir que descarga  en alguien
toda esa bella energía que siente.
Odia la idea de convertirse
en un ser terminal
tiene que ofrecerlo todo
Siempre usted reconoce en los demás
la oportunidad de entregarse
y la ilusión de que por fin, 

pueda sin miedo amar.

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Sebastián Rúa Restrepo. Medellín, Antioquia, Colombia 1996. Poeta, actor y fotógrafo. Desde el año 2011 integra el colectivo teatral "Los chicos del siglo XX", con el cuál ha sido invitado a países como Cuba y Ecuador. En 2013 obtuvo el primer puesto en la categoría poesía del concurso "Los Sueños de Luciano Pulgar" de la ciudad de Bello, Antioquia. Desde 2011 integra el colectivo de poesía "Sáficas", del cual, a partir de 2012, es subdirector. Dice sobre sí mismo: 

"A pesar de mis 18 años trato de ocultarme de la contagiosa esencia adolescente y exponerme a una conciencia más pura y profunda, creo que el arte es el medio perfecto para esa exposición. Me agrupo con personas afines a mis planteamientos para lograr un diálogo enriquecedor para mi individualidad y luego en comunidad.

Trabajo en medio de la informalidad que otorga la "no academia" como fotógrafo, actor y poeta".